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Maradona: "No tengo fuerzas para nada"

Abatido como pocas veces antes, al punto de reconocer que el 4-0 sufrido ante Alemania fue "lo más duro" que le tocó vivir, el entrenador del seleccionado argentino de fútbol, Diego Maradona, puso en duda hoy su continuidad en ese cargo tras la eliminación del Mundial de Sudáfrica.
Lejos de la autocrítica, con una voz de bajos decibeles y la tristeza lastimando cada palabra, Maradona dijo no tener fuerzas "para nada", aunque remarcó que la goleada por 4-0, más allá de ser "como una trompada de Muhammad Ali", no le quita "el orgullo de estar al frente de estos jugadores", a los que agradeció al igual que a su cuerpo técnico.
Además, el entrenador del abrazo paternal a sus fieras vencidas en el medio de la cancha señaló que la diferencia entre ambos equipos fue que Alemania convirtió las situaciones que generó.
"No se cumplió un sueño pero sí se encontró un camino, el de respetar el fútbol argentino. Me puedo ir mañana pero me gustaría que estos chicos siguieran demostrando lo que son", dijo el técnico y la pregunta sobre su continuidad quedó flotando en un ambiente de alta densidad.
Insitió al decir que "el final no fue el esperado pero el que venga tendrá que seguir este camino", hasta que por fin la pregunta llegó y Maradona volvió tras sus pasos.
"Esto habrá que pensarlo bien y todavía no lo hice. Tengo que hablar con mi familia, con los jugadores, hay un montón de cosas. Pero indudablemente me di cuenta de que el fútbol que le gusta a la gente es éste", aseguró con convencimiento.
Reveló, sin demasiados detalles, que el vestuario fue "de pura tristeza", y también admitió: "A los casi 50 años, esto es lo más duro que me tocó vivir, porque estuve al frente de tantos buenos jugadores, personas y profesionales. Es como una trompada de Muhammad Alí. No tengo fuerzas para nada".
Remarcó al mismo tiempo el compromiso de los "jugadores que ganan fortunas" y que llegaron a Sudáfrica "en busca de gloria", y en esa dirección defendió a Messi, la estrella que no explotó en el Mundial. Consideró que el delantero de Barcelona, virgen de goles en Sudáfrica, "jugó un gran Mundial", y confesó, tras "verlo llorar en el vestuario", que aquel que "dice que Lio no siente la camiseta es un estúpido".
Los lamentos por la goleada, dura, penetrante, dolorosa hasta las lágrimas en la intimidad del vestuario, llegaron en una conferencia de prensa en la que le pidió que presente un proyecto en AFA a un periodista que le remarcó la distancia entre líneas que presentó el equipo.
"Teníamos todo estudiado, las marcas ya definidas y en el primer centro nos hacen el gol. Después de ahí empezó otro partido. Le facilitamos la pelota a Alemania y ellos en ventaja empezaron a tener ideas que no habían tenido en este campeonato, pero no creo que el equipo haya estado partido", aseguró.
En esa sintonía, reiteró varias veces que los alemanes "aprovecharon bien las situaciones de gol que tuvieron" y Argentina "no tuvo la frescura necesaria para definir".
"Estoy tan desilusionado como todos los argentinos", finalizó, antes que su voz se agrietara definitivamente.

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