Calo

Muchas palabras… y más críticas

Por Ignacio G. Márquez. Colaboración.- El inicio de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante dejó bastante tela para cortar, sobre todo por el extenso discurso brindado por el intendente interino, José Luis Vidal, lo cual no hizo más que desatar las críticas de la oposición y el silencio de los propios ediles.
La realidad muestra que durante dos horas y cuarto, sí 135 minutos, Vidal se dedicó a brindar un informe pormenorizado, área por área, de lo realizado a lo largo de su primer año de gestión interina al frente de la Municipalidad.
El comienzo del discurso pareció tomar un camino normal, lo habitual para el comienzo del período legislativo local. Haciendo hincapié en la “austeridad”, como palabra principal, Vidal hizo referencia a las políticas económicas que debió adoptar para tratar de ordenar el municipio.
Sin embargo, con el correr de los minutos, el discurso comenzó a tomar un camino más técnico que político, con detalles de diferentes realizaciones concretadas por el Ejecutivo, algunas de las cuales parecían carecer de sentido.
Entre los ejemplos, se puede mencionar la reparación del baño del Teatro Municipal u obras menores en diferentes dependencias oficiales, las cuales poco hacen a una gestión que debe mostrar un Ejecutivo, no sólo ante los ediles, sino también ante la población.
Tras más de una hora de discurso ininterrumpido, uno a uno, los diferentes concejales comenzaron a abandonar por algunos minutos la sala, mientras las hojas de Vidal pasaban y pasaban, las palabras fluían y fluían, y las miradas iban y venían.
Parece difícil de creer, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia política y sindical de José Luis Vidal a la hora de realizar algún discurso, que el mismo careciera de un contenido político que todo inicio de sesiones demanda.
Como es habitual, antes del inicio de las sesiones ordinarias, el jefe comunal suele pedir un informe a cada área para, luego, elaborar un discurso acorde. En esta oportunidad, pareciera que quien redactó el mismo sólo “copió y pegó” lo enviado por cada dependencia y, ni siquiera, se tomó el trabajo de hacerlo con un hilo conductor.
También es habitual que el discurso ante los ediles muestre algo de lo que va a ser el lineamiento general del gobierno municipal durante el corriente año. Pero, entre tantas palabras, casi que pasó desapercibido los anuncios hechos por Vidal: gestiones para construcción de viviendas, planta de tratamiento de residuos y hasta la reposición de la Guardia Urbana.
¿Puede el jefe comunal no haber leído el discurso antes? Seguramente si y, en todo caso, si lo leyó unos minutos antes no tuvo tiempo para modificarlo. Ahora bien, ¿ninguno de sus colaboradores se dio por enterado de lo que iba a suceder?
Parece difícil de entender, pero la realidad marcó un mensaje con poco contenido político que, como dijeron desde la oposición, se pareció más a una rendición de cuentas que a un discurso de apertura de sesiones.
Tal vez, Vidal entendió que era un buen momento para marcar lo hecho a lo largo de su primer año de gestión interina, tratando de justificar que, pese no pasar por un buen momento económico, se pudieron realizar varias obras.
Finalizada la sesión inaugural, prácticamente nadie entendió el por qué de un discurso tan extenso, ni propios (los concejales oficialistas abandonaron rápidamente la sala) ni extraños, quienes criticaron las palabras vertidas por el jefe comunal.
El cierre, además, tuvo otro dato de color. Vidal bajó del estrado y saludó con un beso a cada uno de los concejales. Para el final quedó Ricardo Calcabrini, a quien sólo le extendió la mano… un nuevo round en la disputa que mantienen los dirigentes kirchneristas.

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