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Algo tiene mal olor en el Consejo Escolar

Por Ignacio G. Márquez. Colaboración.- “Gracias a Dios es apto para el consumo humano”, fue una de las frases utilizadas por la consejera escolar, Mara Laxalt (Unión Peronista-Partido FE), al reconocer que la leche en polvo que se entregaba en jardines y escuelas primarias de nuestra ciudad era un preparado a base de sólidos lácteos y no el producto que correspondía.
La aparición de alfajores en mal estado, denunciado por directivos, docentes y padres de diferentes establecimientos educativos y el bloque de consejeros del Frente para la Victoria, derivaron en un debate que llegó hasta el Concejo Deliberante y la Fiscalía de Necochea, ya que hubo una denuncia penal por este hecho.
El Frente para la Victoria, incluso, fue más allá y denunció que la empresa que se encargó de repartir estos productos en mal estado no contaba con habilitación municipal, que fue contratada en forma directa por el Consejo escolar y hasta la vinculan, familiarmente, con la propia Laxalt, aunque ésta lo haya negado.

La responsabilidad local
Sin duda alguna, la situación vivida en estos últimos días pone al seno del Consejo Escolar, y en especial a los consejeros del “veneguismo”, en el ojo de la tormenta.
El kirchnerismo nunca pudo acceder a la información sobre el servicio que se prestaba por Desayuno, Merienda y Colación (DMC) hasta que se conocieron que los alimentos estaban en mal estado.
El propio conductor del Partido FE, Gerónimo Venegas, se ha jactado en cada oportunidad que ha tenido de la necesidad de la honestidad y la transparencia en los actos de gobierno. Aquí, ambas virtudes han faltado.
¿Por qué se decidió brindar el servicio a través de una empresa que no contaba con todos los papeles? ¿Por qué no hubo una licitación pública y se contrató directamente a la firma San Vicente? ¿Hay algún familiar de un consejero escolar que trabaja en esa firma? Son algunas de las preguntas que aún no tienen una respuesta firme por parte de las autoridades del Consejo Escolar.
Laxalt, con sus afirmaciones vertidas en este mismo portal, no hizo más que justificar la lluvia de críticas y denuncias que se han dado desde diferentes sectores. Además, decir que “gracias a Dios es apto para el consumo humano”, qué significa: ¿No se sabía qué productos se entregaban o que se tuvo suerte y no hubo niños intoxicados? Una frase, al menos, desacertada…

La Provincia
Una parte de la responsabilidad por lo sucedido (no la mayor, seguramente) también le cabe al gobierno provincial de Daniel Scioli. El Ejecutivo bonaerense dispone que se entregue 5 pesos por chico para el Servicio Alimentario Escolar, es decir, para que un alumno almuerce; y 2 pesos para la colación, el desayuno o la merienda.
¿Quién puede darle de comer a un chico, en edad de crecimiento físico y mental, con 5 pesos? Más teniendo en cuenta que, lamentablemente, en muchos casos es la única comida del día. Una verdadera vergüenza.
Lo mismo ocurre con los niños que desayunan o meriendan en las escuelas. Con $ 2, ¿qué alimento se les puede entregar? Por supuesto, esto no justifica que se les brinden productos en mal estado, de ninguna manera, pero es cierto que es una tarea bastante difícil para los consejos escolares de toda la Provincia.
Ante el estallido de las denuncias, el Consejo Escolar rescindió el contrato que lo ligaba con la empresa en cuestión y la obligó a retirar todos los alimentos de las escuelas, pero la realidad es que el daño ya fue hecho y será una mancha difícil de borrar para el “veneguismo” local. Una mancha que tiene mal olor.

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