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Una imagen vale más que…

Por Ignacio G. Márquez. Colaboración.- La teleconferencia realizada el lunes pasado entre la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y el intendente interino, José Luis Vidal, mostró un primer acercamiento entre el ejecutivo nacional y el local, luego de la crisis institucional que derivó en la destitución de Horacio Tellechea y un proceso político que aún hoy está presente.
Sin embargo, vale preguntarse cuál es el valor que tuvo el breve contacto y diálogo entre Cristina y Vidal, ya que se trató de un anuncio nacional, que en el caso de Necochea beneficia a 55 productores de trigo, pero que de político tuvo poco y nada.
Para el Ejecutivo municipal, el hecho de que el secretario Privado de la presidenta, Oscar Parrilli, haya elegido nuestra ciudad y no otra para esta teleconferencia es sumamente importante. En el análisis interno, fue visto como un acercamiento a la Casa Rosada, en sus más altas esferas, que puede ser el puntapié de una relación que los lleve a concretar obras pendientes y, por qué no, jugar fuerte en 2015, dentro del Frente para la Victoria, como la “lista oficial” del gobierno nacional.
Solo 24 horas después de “esa foto”, apareció otra que, seguramente, no cayó nada bien en el Ejecutivo local. El intendente electo, Horacio Tellechea, participó de la ceremonia de bautismo presidencial, llevada a cabo en un templo de nuestra ciudad, donde entregó un presente en nombre de la presidenta de la Nación.
No sólo eso, sino que fue presentado como “el intendente de Necochea”, pese a que está destituido por el Concejo Deliberante y espera la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia.
Hoy, José Luis Vidal es el secretario general (de licencia) del Sindicato de Trabajadores Municipales, presidente del Partido Justicialista de Necochea e intendente interino del distrito. Diez años atrás, esto hubiera significado ser, políticamente, el “jefe de la ciudad”. Sin embargo, hoy no tiene ese mismo peso.
Volviendo a la teleconferencia del lunes, la realidad es que el contacto sólo fue formal, al igual que con los otros dos municipios que estuvieron contactados virtualmente durante algunos minutos, y que la presidenta sólo hizo referencia al tema en cuestión y nada más. Es más, ni siquiera el nombre de Vidal salió de su boca.
“Una imagen vale más que mil palabras”, reza un dicho popular… En este caso, seguramente no hubo muchas más que 1.000 palabras, pero ¿servirá esa foto y ese diálogo para reforzar la legitimidad del gobierno municipal?

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