Calo

¿Punto de partida?

Por Julio César Gaitero. Colaboración.- Todo fue una fiesta. Como si nos hubiésemos transportado a través de un sueño esperanzado, fuimos subiendo la cuesta. . . y como en aquella célebre canción de Serrat, nuestra plaza se vistió de fiesta. De pronto, ésta Necochea nuestra, tan descuidada y deteriorada, se propuso un objetivo-barra-desafío. Y se puso en marcha un trabajo intenso, a veces contra reloj, con compromiso y entusiasmo . . . con funcionarios monitoreando "in situ" la puesta a punto de cada detalle, para que el cumpleaños de Necochea sea un éxito. Y como en una improvisada escalada venturosa, pareció que muchos vecinos pasaron con naturalidad y sin escalas del fastidio al reconocimiento. La familia paseó por ese generoso espacio comunitario que es nuestra plaza principal (y que generalmente es solo un lugar de paso o para estacionar sin pagar medido) comentando con satisfacción sobre el trabajo realizado para la puesta a punto del encuentro de todos.
Caeré en la tentación, y esta vez creo que es válido hacerlo, de extrapolar esta experiencia casi mágica, cual prueba de laboratorio exitosa, y proyectarla a lo que queda del 2014 y a todo el 2015. Periodo de tiempo tomado no caprichosamente, sino porque es el que nos separa del comienzo, seguramente, de una nueva etapa, con un nuevo intendente elegido por el pueblo, con luna de miel y renovadas expectativas incluido.
¿Qué pasaría si el equipo de gobierno municipal se plantea un nuevo objetivo-barra-desafío? Que pasaría si se trata de aprovechar el impulso de este fosforito (o lo podemos ver como antorcha) en medio de la penumbra y se sale a trabajar con compromiso, con entusiasmo y dispuestos a sortear obstáculos, para resolver los pequeños grandes problemas del vecino? Si se pudo para éste evento, quiere decir que se puede para cada día del resto de la gestión? No cambiaria el humor popular, como lo hizo éste fin de semana largo?
Seguramente el lector dirá a esta altura “no es lo mismo” o “es muy difícil”. Y. . . ciertamente, los desafíos no son sencillos (si lo fueran, perderían su condición de tales) pero en este caso, tampoco imposible. O acaso no deberían demostrar siempre los funcionarios ansiedad para cambiar la realidad? El vecino no reconoce cuando se trabaja con esfuerzo y honestidad al servicio de causas nobles? Queremos realmente tomar nuestro cumpleaños como un nuevo punto de partida?
Asumen nuevos funcionarios y se recrea la expectativa para una buena parte de la gestión. No bajemos la cuesta cuando acabe la fiesta.

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