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El Complejo Casino, en pésimo estado

Necochea
Por Ignacio G. Márquez. Opinión.- En los últimos días, algunos vecinos se encargaron de mostrar, a través de redes sociales, el pésimo estado en el que se encuentra el Complejo Casino, una de las postales de nuestra ciudad que en los últimos años ha sufrido la desidia de los gobiernos municipales que se han ocupado poco y nada de su mantenimiento.
Como se recordará, el año pasado casi ocurre una tragedia cuando turistas cayeron al vacío al romperse la mampostería y ceder una de las barandas. Tras esta situación, el gobierno de José Luis Vidal realizó un estudio sobre la estructura del mismo, apuntaló algunos sectores y fin de la historia.
Sin embargo, ni los gobiernos anteriores ni el actual han sabido comprometerse con esta histórica estructura que durante años fue emblema del sector turístico local.
Hoy, como se puede observar en la foto publicada en este medio y viralizada a través de Facebook, el Casino de Necochea muestra una de sus peores caras.

La historiaEl 9 de febrero de 1973, ante más de 5.000 personas, el entonces ministro de Bienestar Social de la Nación, Oscar Puiggrós, presidía la ceremonia de inauguración de la primera etapa del Complejo Casino de Necochea.
Esa cálida noche de verano, la primera bola lanzada oficialmente en las mesas de ruleta de la sala de juego, era el “Negro el 22”.
Habían pasado poco más de cuatro años desde que el 12 de octubre de 1968, se colocara la piedra fundamental del complejo en un sector denominado “La olla”, junto al Parque Miguel Lillo.
La obra fue financiada por la Lotería de Beneficencia Nacional y Casinos y llevada adelante por la empresa Seminara Sociedad Anónima.
Para poder plantar los cimientos, la obra debió remover un médano de 12 metros de altura y trasladar 90.000 metros cúbicos de arena.
El edificio proyectado ocuparía una superficie de 22.000 metros cubiertos. Las salas de juego abarcarían una superficie cubierta de 2.000 metros cuadrados, con capacidad para albergar a más de 8.000 personas, 50 mesas de ruleta y 20 de punto y banca.
Para febrero de 1973 sólo estaba completada en parte. La inauguración impulsada por Lanusse sólo consistió en abrir la puerta a la salida de juegos, la confitería y los locales comerciales.
Faltaba concluir el restaurante, la boite, la pileta y el imponente Teatro Auditorium.
En 2001, un incendio de gran magnitud destruyó la sala de juegos. El siniestro se desató poco después de las 22, del 10 de agosto, y en menos de dos horas arrasó con los 2000 m2 cubiertos que tenía ese sector del inmueble. No se produjeron víctimas pues estaba vacío ya que funcionaba sólo los fines de semana y el cuidador estaba momentáneamente ausente.
Pese a la encomiable tarea cumplida por diez dotaciones de bomberos, cuando se cerró el último grifo, pasada apenas la medianoche, sólo quedaban hierros retorcidos del edificio.

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