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¿El fin del lifting?

Lifting
En la última década, la gran revolución en medicina estética ha venido de la mano de los tratamientos mínimamente invasivos, que permiten retrasar e incluso reemplazar las cirugías plásticas. El desarrollo de productos cada vez más seguros y la mejora continua en aparatología, han ampliado la oferta de tratamientos con alterativas confiables y resultados sumamente satisfactorios.
Los especialistas consideran que los principales avances científicos en la materia son los que han permitido comprender de manera integral cuáles son los procesos que intervienen en el envejecimiento facial: “A principios de la década del 90 el lifting se sobreindicaba por falta de conocimiento y sobre todo por falta de alternativas, situación que ha llevado a realizar esta intervención a edades muy tempranas. Con las nuevas tecnologías mínimamente invasivas y tratamientos no quirúrgicos, en los consultorios se ha retrasado notablemente la indicación de este procedimiento: antes una mujer de 45/50 que estaba pensando en un lifting -se lo haga o no-, hoy recién lo tiene en cuenta a los 60”, explica el cirujano plástico Raúl Banegas.
Si bien genera un efecto de tensión en la piel, el lifting no devuelve el volumen y la vitalidad perdidos, ambos efectos considerados como el signo de envejecimiento más evidente: “Esta cirugía se recomienda recién cuando el balance entre piel excedente y volumen indica que es necesario tensar la piel. Si se realiza esta intervención quirúrgica sin devolver previamente el volumen y la hidratación, puede hacer incluso más notoria la falta de ellos, dejando en primer plano los rasgos óseos que resaltan por efecto de la tensión dérmica (malar hundido, mentón prominente y surcos)”, advierte Banegas. En esta línea, el también médico especialista en Cirugía Plástica Dr. Fernando Felice precisa: “El lifting continúa realizándose pero a edades cada vez más avanzadas, cuando los tejidos perdieron su lugar –están caídos, con adiposidad localizada, etc- o cuando existe mucha flacidez. Los tratamientos mínimamente invasivos permiten combatir los signos de envejecimiento retrasando el paso por el quirófano, y además de ofrecer excelentes resultados, tienen nulo o bajo downtime ya que se realizan en consultorios de manera ambulatoria, sin interrumpir las actividades de los pacientes”.
“Hoy sabemos que el primer paso para generar un verdadero rejuvenecimiento facial es la utilización de rellenos de Ácido Hialurónico que permiten reponer el volumen que se va perdiendo con el paso del tiempo”, manifiesta Banegas y agrega: “Cuando comenzó a utilizarse, el ácido hialurónico sólo se colocaba para reponer aquel que el cuerpo iba perdiendo naturalmente, ya que esta sustancia es un componente de nuestro organismo. Ahora se sabe que al aplicarlo, además del efecto de reposición inmediato que provoca en tanto voluminizador, también estimula la formación de colágeno y dispara el proceso biológico de rejuvenecimiento. Adicionalmente, gracias a su gran capacidad para retener agua, el ácido hialurónico también hidrata la piel y los tejidos, mejorando notablemente su calidad.”
Además de tratar la pérdida de volumen, un rejuvenecimiento integral del rostro requiere combatir las arrugas y líneas de expresión, que brindan un aspecto cansado al rostro. “Para una expresión renovada y distendida, se recomienda la aplicación de toxina botulínica tipo A. Esta sustancia no sólo permite tratar las arrugas dinámicas– aquellas arrugas que se forman cuando gesticulamos-, también previene la formación de estas líneas de expresión, por lo tanto se sugiere iniciar con el procedimiento antes de que estos pliegos se profundicen”, recomienda Banegas y detalla: “La toxina botulínica tipo A nos permite relajar directamente el músculo responsable de la formación de la arruga, evitando así la marcación del pliego ante los gestos faciales repetitivos. Para atenuar las arrugas estáticas, es decir, aquellas que son visibles aún con el rostro en reposo, aplicamos ácido hialurónico. Además, podemos tratar ojeras gracias a una línea de primera marca que ofrece un producto específico para cada zona: el gel es de muy fácil aplicación, no sólo por contener lidocaína (analgésico) en todas sus presentaciones, sino además por su homogeneidad, que permite obtener resultados absolutamente naturales”.
Los tratamientos inyectables (toxina botulínica tipo A y rellenos faciales de ácido hialurónico) pueden combinarse con otros procedimientos para retrasar el paso por el quirófano al menos 10 años, afirma Felice: “Existen alternativas en aparatología que tienen “efecto lifting”, es decir, generan un efecto de tensión en la piel, y pueden combinarse con otros tratamientos para un rejuvenecimiento integral del rostro. Entre los más recomendados, debemos mencionar al Laser CO2 Efecto Deep, que actúa en la profundidad de la piel y en sólo una sesión genera una mejora notable en su tensión; los tratamientos con Radiofrecuencia Bipolar y Multipolar generan un calentamiento profundo de la piel que permite la regeneración del colágeno natural y de la elastina, causando un tensado suave. Si buscamos un efecto de tensión a nivel muscular, es decir, en las capas profundas, la mejor opción es el Ultrasonido Focalizado”.
Al ser consultado sobre la seguridad de estos procedimientos, el especialista en Medicina Estética destaca que “es fundamental que todos los procedimientos minimamente invasivos, ya sean inyectables como con aparatos, sean efectuados por especialistas certificados en Cirugía Plástica o en Dermatología, para evitar complicaciones. En todos los casos, son tratamientos seguros con resultados muy satisfactorios y naturales, si se elije el profesional idoneo”.

Asesoramiento:Dr. Raúl Banegas - MN: 79300 - Médico Especialista en Cirugía Plástica - Miembro titular de SACPER, ISAPS y ASAPS.
Dr. Fernando Felice – MN: 108.614 – Médico Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva – Miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) y de la Asociación Medica Argentina (AMA).

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