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Regresa el ciclo Encuetros Musicales

Necochea
Hoy, a las 18 y luego del receso invernal, se reanudará el ciclo de Encuentros Musicales conducido por la profesora Ana Gabino en el Auditorium del Centro Cultural de Necochea, calle 54 N°3062.  En esta oportunidad podrá apreciarse la filmación de un concierto extraordinario realizado en la Plaza Vaticano, junto al Teatro Colón de Buenos Aires. Los protagonistas fueron Martha Argerich y Daniel Barenboim,ante una multitud, dieron la fórmula de la conversación musical perfecta.
Por cuarto año consecutivo, el Festival Barenboim desembarca en el Teatro Colón con una semana intensa en la que uno de los más destacados directores del mundo engalana el teatro junto a la Orquesta West-Eastern Divan. Con su impronta de pedagogo y el genio de los grandes intérpretes, Barenboim continúa dejando huella en este festival que intenta ser un momento de reflexión y aprendizaje. Este Festival cuenta con la inigualable actuación de Martha Argerich. Los dos geniales artistas, amigos desde la infancia en Buenos Aires convirtieron los encuentros en su ciudad natal en un ritual feliz y puntual durante los últimos tiempos. No empezó este año, el cuarto consecutivo, igual que los otros, en la intimidad del Teatro Colón, sino al aire libre y a plena luz del día.
En realidad la atmósfera multitudinaria, con el magnífico escenario ubicado en plaza Vaticano y las diez mil personas que asistieron al concierto inicial del Festival Barenboim, no disiparon para nada la intimidad que los dos tienen para hacer música: eso no es algo que dependa de las circunstancias; más bien lo traen consigo. El inicio, en la tibia tarde del sábado, fue diferente de otros años, pero no lo que sucedió en escena: la misma manera de hacer eso que ellos saben hacer mejor que nadie, la complicidad musical, la evidencia del cariño cuando entran y salen del escenario de la mano, en un gesto que se repite y que tiene tanto de protección como de compañía: en cierto modo esos gestos son la proyección de lo que ocurre musicalmente cuando se sientan al piano.
Si bien los conciertos al aire libre no alcanzan la perfección acústica del Teatro Colón, tienen la virtud de establecer una singular comunicación entre intérpretes y público, un vínculo emocional que en este caso fue potenciado por el especial carisma de los pianistas. Debe destacarse que la instalación tecnológica fue de gran categoría, lo que derivó en  excelente sonido e imagen impecables.
Con todo, la historia común, la biografía compartida, no alcanza para explicar eso que son capaces de hacer juntos. Barenboim habló algunos minutos al público, con la simpatía y desenvoltura que le es habitual, explicando que los dos habían acordado incluir obras de Claude Debussy en el programa en homenaje al gran músico francés, porque el año próximo se cumplirán cien años de su muerte. Contó también que de su infancia los dos habían conservado "el alma argentina": "Los argentinos somos personas un poco sentimentales. Eso nos une".  . Cada presentación del dúo Argerich-Barenboim es un ritual, que como todo ritual mantiene diferencias y recurrencias. Hace años que nos presentan los programas más maravillosos: de Mozart a Stravinsky, de Bartók a Brahms. Ese ritual pianístico -regalo puntual de cada año- empezará a tener una nueva experiencia inolvidable con este recital.
El programa incluye una maravillosa sonata de Mozart para dos pianos, tres transcripciones de Debussy de obras de Wagner y Tchaikovsky, y una interpretación sublime del Bailecito de Carlos Guastavino, autor argentino. En síntesis, este concierto es imperdible y recreará el mítico deslumbramiento que provocara en la Plaza Vaticano el sábado pasado.

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